“Mamá, ¿sabes que puedo cambiar mi cara?”

“¿Qué quieres decir?”, pregunté intrigada, “¿como ponerse y quitarse una máscara?”

“¡Sí! Cuando estoy enojada, puedo elegir cambiar mi cara, puedo sonreír. Mi amiga hoy me hizo enfadar, pero pensé que no quería estarlo y ya no lo estaba”.

Mi hija tenía siete años cuando se dio cuenta de que podía elegir, y estoy convencida de que haber pasado esos años observando a cientos de payasos (en talleres, espectáculos y en casa) hacer precisamente eso, la ayudó a encontrar el botón de reinicio más rápido.

Muchos de mis alumn@s vienen a clase con la necesidad de un cambio de rostro; ayuda de sus payas@s para dejar ir sus problemas diarios, el estrés, la seriedad y las complicaciones. Y en unas horas tienen uno nuevo, un rostro sonriente que irradia alegría. Un rostro que sus parejas, hijos, amigos y compañeros adoran. Y eso l@s hace sentir energizad@s y viv@s.

Si buscas el botón de reinicio al buen humor, #clown

Caroline Dream

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