Pepe Viyuela: “La figura del payaso me ha hecho sentir útil”

El actor reivindica la figura del ‘clown’ en un espectáculo creado hace más de 30 años y que atrae todavía a los espectadores

Algunos tendrán la imagen de Pepe Viyuela como el frutero de Aida; otros lo recordarán por No te rías que es peor. Todos estos Pepes siguen en este actor que un día cayó en la encerrona de la interpretación. Una encerrona que disfruta con locura.

Encerrona también es el título de su primer espectáculo. Aquel que creó cuando tenía 23 años y sentía que la gente tenía necesidad de reír. Los años han pasado y ese deseo sigue vivo en la sociedad. Por eso, cada tanto, Viyuela regresa a este montaje que tan buen sabor de boca le ha dejado.

Reivindicación del ‘clown’

La próxima parada es este mismo 4 de marzo en el Teatro del Barrio, una sala situada en pleno barrio de Lavapiés de Madrid conocida por su programación tan independiente como de carácter político.

La figura de Viyuela reúne estas características. Más allá de sus apariciones en producciones mainstream, como El hotel de los líos, sigue adelante con el Circo Price y su carrera de clown. Y es precisamente este payaso quien también tiene un sentido político y en los márgenes.

–Y con el paso del tiempo, ¿este mundo del ‘clown’ está por fin mejor visto?

–La figura del payaso es necesaria dentro de las sociedades. A lo largo de la historia, en todas las culturas han existido bufones, han existido chamanes, invocadores de esa gracia que nos reúne a todos en torno a la carcajada y a la risa. El humor es muy necesario para fomentar la flexibilidad acerca de la aceptación de lo mismo, de la relativización de nuestras propias ideas. Siempre ha jugado un papel importante. Es cierto que, no sé si en el mundo, pero en España durante muchos años, la figura del payaso se había infantilizado excesivamente y se había devaluado. Era un personaje menor destinado a entretener a los niños más pequeños en los circos, bautizos o comuniones, pero el payaso es un personaje con tanta fuerza que tarde o temprano resurge. Además, lo hace con mucha presencia porque lo necesitamos. Los niños desde luego necesitan reírse y les gusta muchísimo, pero los adultos también. En mi caso, este espectáculo lleva más de 30 años funcionando y cada día funciona mejor y a mí me gusta más. Se me vuelve cada vez más el lugar en el que realmente quiero estar. Algo que encontré casi de casualidad, de pronto se ha convertido en mi lugar preferido. Es el personaje que más me gusta explorar, sigo encontrando muchas cosas, me ayuda incluso a mí en lo que tiene que ver con mi vida personal y mi forma de entender la existencia. Solamente tengo palabras de favor hacia el payaso y si en algún momento hay gente que piensa que es un personaje menor, yo desde luego creo que no. Es uno de los iconos de todas las culturas y de todos los tiempos, las personas que invocan el optimismo o que ayudan a relativizar las desgracias y a reírnos de nosotros mismos.

–¿Ha cambiado mucho este espectáculo en estos años? Y, sobre todo, ¿cómo le ha cambiado a usted? ¿Qué tiene este personaje que se hace querer tanto por el público como para usted?

–Todos los payasos llevan una carga importante de aquel que les da lugar. Es decir, un payaso es inimitable. Puedes reproducir lo que otro hace, pero ese personaje que tú tienes ha nacido de ti, eres tú mismo puesto bajo la mirada de una lupa e hipertrofiado en algunas cosas. Es una especie de caricatura de ti mismo. Entonces ¿qué me ha aportado? Una visión más rica, una perspectiva de las cosas que me ha ayudado a relativizar y a pensar que no todo tiene por qué ser llevado al redil del dolor, sino que uno puede revolverse contra eso y reírse de muchas cosas que han ayudado a hacerme más fuerte. Yo creo que me ha hecho sentir útil, en cierto modo. Hay espacios en los que uno actúa siendo payaso, por ejemplo, cuando viajamos con Payasos sin fronteras, donde el dolor, la tragedia, la injusticia se han hecho fuertes y la gente lo está pasando muy mal, y con algo tan simple como ese personaje, con una nariz de payaso y cuatro elementos, de algún modo lo que estás consiguiendo es ahuyentar ese dolor. Yo durante muchos años pensaba que hay gente muy útil en la Tierra y admiraba esas profesiones a las que encontraba una utilidad clara. La de payaso y la de actor durante mucho tiempo pensé que era simplemente una actividad casi lúdica, pero me he ido dando cuenta de que no, de que hay una necesidad grande, sobre todo de figuras cómicas. El humor tiene un lugar muy importante dentro de las relaciones humanas.

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